5 Ideas para acercarnos a la anticoncepción (no apto para curuchupas)


Publicado: 21-04-2013

Por Paulina Ponce C.*

Publicado por la línea de fuego el 19 de abril de 2013

Basta que en los medios de comunicación se mencione a la sexualidad, o algún tema relacionado, para que se agite el avispero. Inmediatamente desfilan voceros y voceras que se atribuyen el pensamiento de la mayoría de la población, y cuyos argumentos no se corresponden mínimamente con realidades como el embarazo adolescente, muerte materna, o violencia sexual. El último episodio se dio frente al anuncio de la vigencia del reglamento para regular el acceso y la disponibilidad de métodos anticonceptivos en el Sistema Nacional de Salud.

La anticoncepción es una herramienta concreta a través de la cual se hace efectivo un derecho. Es una forma de acceder a la salud, que para las mujeres significa decidir sobre la carga reproductiva y productiva, ejercer la posibilidad de planificar, proyectarse, tener y ofrecer una vida digna. Por eso es importante profundizar sobre argumentos responsables, argumentos que nos permitan acercarnos más desde la racionalidad y menos desde la culpa a nuestro primer espacio, el cuerpo.

1. Si vamos a defender valores, defendamos los derechos humanos. En un estado laico como el ecuatoriano, los valores que rigen a la sociedad, y son el eje de la convivencia ciudadana, son los derechos humanos. Y los derechos sexuales y reproductivos son, por naturaleza, derechos humanos. Por tanto, ninguna creencia religiosa puede atribuirse la “verdad” y “bondad” de sus propios valores, para imponer una forma de pensamiento o prácticas relacionadas a los derechos sexuales y reproductivos.

Consagrados en la Constitución, el ámbito de aplicación de estos derechos son las políticas públicas. Y reglamentar el acceso y la disponibilidad de métodos anticonceptivos en el Sistema Nacional de Salud, significa normar una política pública que está en concordancia con los derechos reconocidos en la Constitución.

2. Anticoncepción: una llave para decidir. La anticoncepción implica varias decisiones: en primer lugar, cuándo y cuántos hijos tener. Pero también significa la posibilidad, en el caso de las mujeres, de decidir sobre la forma de su participación en actividades laborales, en el mismo matrimonio, así como tener, o no, la experiencia de la maternidad.

La anticoncepción permite, entonces, recuperar para las mujeres un espacio de poder sobre nuestros propios cuerpos, cuerpos que han sido siempre de todos menos de nostras mismas: de la iglesia, de los padres, de los hombres, del mercado, de los otros.

Y claro, esto puede parecer pecaminoso para ciertos devotos extremos, pero su propia literatura plantea la tesis del “libre albedrío”, o la capacidad de elegir y decidir que tenemos los seres humanos, lo que incluye a las mujeres. El espacio de decisión que permite la anticoncepción nos permite planificar nuestro futuro escenario de vida.

3. La anticoncepción no es sinónimo de promiscuidad. Los feroces defensores y defensoras de la “vida” y opositores radicales del aborto, en lugar de apoyar medidas preventivas y efectivas de salud sexual y salud reproductiva, como la anticoncepción, defienden medidas poco consistentes como la abstinencia. De ahí que vean en la posibilidad de una experiencia sexual segura un escenario de promiscuidad, según ellos.

Experiencias sexuales donde el temor de un embarazo no planificado o el contagio de infecciones de transmisión sexual están presentes, hacen que la vivencia de la sexualidad no sea plena. Esto le puede suceder a una madre adulta, casada y con varios hijos, o a una joven soltera que inicia su vida sexual.

La anticoncepción lo que sí permite es disfrutar de la sexualidad, esto a su vez aporta a mantener una buena salud, que no se debe confundir con promiscuidad.

4. ¿Mejor el día antes que el día después? En una red social circulaba por estos días una imagen que contenía el siguiente texto: “En lugar de la píldora del día después habría que fomentar la responsabilidad del día antes.”

Y claro, la responsabilidad sí es importante, junto con una oportuna y adecuada información, pero tampoco podemos olvidar la responsabilidad de padres y madres de hablar sobre la sexualidad. La realidad es que en esta sociedad se exige responsabilidad a los jóvenes, cuando los adultos en el mejor de los casos fingen demencia frente a estos temas.

Ya enfrentados a una relación sexual, si no hay un método a la mano, si se rompió, si no lo usó, ¿no es acaso más responsable acudir el día después por un método anticonceptivo oral de emergencia que enfrentar un embarazo y criar un hijo/hija sin condiciones para hacerlo?

Hay que estar claras, La píldora del día después es un método de emergencia, pero contrario a lo que dicen grupos pro-vida, no es abortiva. Lo dice la Organización Mundial de la Salud que, en octubre de 2005, recomendó el uso de estas pastillas (anticonceptivas) cuyo uso repetido no conlleva riesgos conocidos para la salud. En el 2010 difundió un segundo informe en la misma línea.

5. La sexualidad y la reproducción no son lo mismo. La comprensión de la diferencia entre estos dos realidades representa tal vez el logro más importante de la primera píldora anticonceptiva desde su aparición en 1960. El problema es que si bien es posible una sexualidad sin objetivos reproductivos, aceptar esto como un hecho natural y saludable, representa un gran desafío para nuestra sociedad.

La sexualidad no es mala, no es sucia, no debería darnos vergüenza, son esos los pensamientos fundamentales a transformar en el gran imaginario social. Todo el obscurantismo alrededor de la sexualidad es el que continúa a penalizar a las mujeres cuando son víctimas de violencia sexual, y a llevar a la clandestinidad a las mujeres que deciden por un aborto. La factura siempre la pagan las mujeres, en los casos más extremos con su propia vida. No es una frase, es una realidad.

El Ministerio de Salud a través del acuerdo firmado pone a disposición de mujeres, hombres y adolescentes servicios de atención integral en salud sexual y reproductiva, garantizando la calidad de esos servicios y acceso a información requerida sobre planificación familiar, anticoncepción, anticoncepción oral de emergencia, prevención de infecciones de transmisión sexual y reproductiva y prevención de embarazos no planificados en la adolescencia.

Si hay gente que no quiere acceder a estos servicios de salud, que no lo hagan, pero ojalá deje de empañar este momento histórico, cuando por primera vez en el país se implementa una política de salud sexual y reproductiva con acceso a métodos anticonceptivos para ecuatorianas y ecuatorianos.

* Comunicadora y feminista

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