Por Ricardo Natalichio

Los temas ambientales se van instalando poco a poco en las escuelas, en las familias y también en los medios de comunicación, aunque habitualmente omitiendo o falseando información en todo lo que pueda afectar a sus propios intereses económicos, o los de sus anunciantes, que muchas veces suelen ser las compañías que mayor daño ambiental causan, y que utilizan esos espacios para intentar limpiar su imagen.

El veloz crecimiento de la conciencia planetaria, acerca de temas relacionados con el medio ambiente es innegable. Eventos cada año más populosos en los cinco continentes, campañas con apoyo multitudinario, el florecimiento de nuevas posibilidades de capacitación, y tantos otros, surgen como claros indicadores de que más y más personas se suman constantemente a un movimiento ambientalista que ofrece ya, un sinnúmero de posibilidades para la participación ciudadana.

Los temas ambientales se van instalando poco a poco en las escuelas, en las familias y también en los medios de comunicación, aunque habitualmente omitiendo o falseando información en todo lo que pueda afectar a sus propios intereses económicos, o los de sus anunciantes, que muchas veces suelen ser las compañías que mayor daño ambiental causan, y que utilizan esos espacios para intentar limpiar su imagen.

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Día Mundial del Medio Ambiente, lo que podemos festejar


Publicado: 04-06-2013

Por Ricardo Natalichio

Los temas ambientales se van instalando poco a poco en las escuelas, en las familias y también en los medios de comunicación, aunque habitualmente omitiendo o falseando información en todo lo que pueda afectar a sus propios intereses económicos, o los de sus anunciantes, que muchas veces suelen ser las compañías que mayor daño ambiental causan, y que utilizan esos espacios para intentar limpiar su imagen.

El veloz crecimiento de la conciencia planetaria, acerca de temas relacionados con el medio ambiente es innegable. Eventos cada año más populosos en los cinco continentes, campañas con apoyo multitudinario, el florecimiento de nuevas posibilidades de capacitación, y tantos otros, surgen como claros indicadores de que más y más personas se suman constantemente a un movimiento ambientalista que ofrece ya, un sinnúmero de posibilidades para la participación ciudadana.

Los temas ambientales se van instalando poco a poco en las escuelas, en las familias y también en los medios de comunicación, aunque habitualmente omitiendo o falseando información en todo lo que pueda afectar a sus propios intereses económicos, o los de sus anunciantes, que muchas veces suelen ser las compañías que mayor daño ambiental causan, y que utilizan esos espacios para intentar limpiar su imagen.

Sin embargo y pese a todo ese avance que hemos logrado con tantos años de esfuerzo, continuamos viviendo en la Era del miedo. En la que cualquier tropezón del sistema financiero, real o inventado a tal efecto, es tan inflado por los medios, que provoca más temor que la posibilidad de quedarnos sin agua potable, la desertificación de los suelos, la pérdida de biodiversidad, o que el cambio climático haga imposible la vida en la Tierra tal como la conocemos. Estamos destinando miles de veces más recursos al sistema financiero, que al sistema de la vida y las consecuencias están a la vista.

Algo está fallando entonces. Los medios le dan mayor importancia a la posible quiebra de un banco o de una fábrica de autos, que a la pérdida de biodiversidad monstruosamente acelerada que estamos viviendo, o al deshielo de los polos, donde se acumula el 98% de las reservas de agua dulce del planeta.

El papel de los medios de comunicación es fundamental en el proceso de concientización. Sin embargo, como la mayoría son propiedad de alguna multinacional, o tienen intereses comunes, o se sostienen con su publicidad, no existe la posibilidad de que informen con objetividad. Tampoco en la mayoría de los casos podemos creer en lo que nos dicen, ya que se han convertido en instrumentos para sostener el sistema.

Surge entonces la necesidad de consultar, de informarse y también apoyar a los medios alternativos, a los particulares, a los que no tienen intereses ocultos más que los propios y compartidos de vivir en un mundo mejor, más justo y equitativo, más respetuoso de la naturaleza que nos da vida, que de los mercados, que no nos dan nada realmente importante.
Aparece en nuestro camino la obligación moral de participar y apoyar, si tenemos una mínima conciencia ambiental, de todo cuanto podamos. Ya sea marchas, campañas, voluntariamente en ong´s o simplemente desde nuestra pc, que es mucho lo que podemos hacer también.

Y surge además la necesidad de pensar y trabajar a largo plazo, a través de la educación. De plantearnos objetivos para hoy, pero también para las próximas generaciones. Pensando y actuando como especie y no como seres egoístas e individuales. Quizás esto lo sientan más intensamente quienes tienen hijos, o niños muy queridos. Pero es imperioso que proyectemos un mundo diferente de aquí a 20, 30, 50 ó 100 años, y caminemos juntos y sin vacilaciones en esa dirección.

Por ahora el 5 de junio es un día triste, un día que nos recuerda lo mal que se han hecho las cosas, lo poco que hemos tenido en cuenta y respetado la naturaleza. Es un día para replantearnos que estamos haciendo, cada una/o de nosotros para detener a quienes están destruyendo nuestra casa. Por ahora el 5 de junio no es el Día de festejo por el Medio Ambiente. Pero seguiremos esforzándonos para que lo sea.

Fuente: www.ecoportal.net

Por Ricardo Natalichio

Los temas ambientales se van instalando poco a poco en las escuelas, en las familias y también en los medios de comunicación, aunque habitualmente omitiendo o falseando información en todo lo que pueda afectar a sus propios intereses económicos, o los de sus anunciantes, que muchas veces suelen ser las compañías que mayor daño ambiental causan, y que utilizan esos espacios para intentar limpiar su imagen.

El veloz crecimiento de la conciencia planetaria, acerca de temas relacionados con el medio ambiente es innegable. Eventos cada año más populosos en los cinco continentes, campañas con apoyo multitudinario, el florecimiento de nuevas posibilidades de capacitación, y tantos otros, surgen como claros indicadores de que más y más personas se suman constantemente a un movimiento ambientalista que ofrece ya, un sinnúmero de posibilidades para la participación ciudadana.

Los temas ambientales se van instalando poco a poco en las escuelas, en las familias y también en los medios de comunicación, aunque habitualmente omitiendo o falseando información en todo lo que pueda afectar a sus propios intereses económicos, o los de sus anunciantes, que muchas veces suelen ser las compañías que mayor daño ambiental causan, y que utilizan esos espacios para intentar limpiar su imagen.

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