ManuelLMatheuEl profesor español Manuel Lucas Matheu lleva cerca de 18 años ejerciendo como médico de familia y gestor sanitario en Andalucía, España. Es master y doctor en Sociología, Presidente de la Sociedad Española de Intervención en Sexología (S.E.I.S.), Secretario General de la Academia Internacional de Sexología Médica (A.I.S.M.) y Miembro de la Comisión Académica del Máster Oficial Sexología de la Universidad de Andalucía. Autor de numerosas investigaciones y libros sobre temas de salud sexual. 

Usted que ha estudiado la cultura sexual de algunos países, ¿qué diría de Ecuador? ¿Cómo estamos en la tema de sexualidad frente a otros países de la región?

Realmente no he hecho un estudio serio de campo en Ecuador. La impresión que tengo es en relación a la cultura sexual en España. En Ecuador el discurso está bastante más reprimido y eso contrasta con una bastante menos represión corporal. En España el discurso sexual es más fácil, se tiene menos objeción para hablar de sexualidad, pero lo corporal es distinto. Las personas en Ecuador cuando te dan un abrazo lo notas, sientes que el abrazo es mucho más afectivo. Hay una pequeña contradicción entre lo que es el discurso y las ciertas dificultades que hay para hacer ese discurso. He visto por ejemplo asociaciones de nudistas, pero que en el acercamiento corporal son de lo más rígidos, un discurso corporal muy visual pero luego poco práctico.  

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Manuel Lucas Matheu: “La diversidad sexual no es un derecho, es un hecho”


Publicado: 27-10-2014

ManuelLMatheuEl profesor español Manuel Lucas Matheu lleva cerca de 18 años ejerciendo como médico de familia y gestor sanitario en Andalucía, España. Es master y doctor en Sociología, Presidente de la Sociedad Española de Intervención en Sexología (S.E.I.S.), Secretario General de la Academia Internacional de Sexología Médica (A.I.S.M.) y Miembro de la Comisión Académica del Máster Oficial Sexología de la Universidad de Andalucía. Autor de numerosas investigaciones y libros sobre temas de salud sexual. 

Usted que ha estudiado la cultura sexual de algunos países, ¿qué diría de Ecuador? ¿Cómo estamos en la tema de sexualidad frente a otros países de la región?

Realmente no he hecho un estudio serio de campo en Ecuador. La impresión que tengo es en relación a la cultura sexual en España. En Ecuador el discurso está bastante más reprimido y eso contrasta con una bastante menos represión corporal. En España el discurso sexual es más fácil, se tiene menos objeción para hablar de sexualidad, pero lo corporal es distinto. Las personas en Ecuador cuando te dan un abrazo lo notas, sientes que el abrazo es mucho más afectivo. Hay una pequeña contradicción entre lo que es el discurso y las ciertas dificultades que hay para hacer ese discurso. He visto por ejemplo asociaciones de nudistas, pero que en el acercamiento corporal son de lo más rígidos, un discurso corporal muy visual pero luego poco práctico.  

 ¿Cómo avanzar hacia una “revolución igualitaria”?

Hay que abordarlo desde la revolución sexual, y lo que no podemos hacer de la educación sexual un algo que tenga como único objetivo la prevención de embarazos no deseados, por ejemplo, ahí nos estamos equivocando porque no estamos atacando la raíz del modelo. Hace poco en un foro aquí en Ecuador sobre promoción de la salud sexual dije que todo lo que estaban haciendo está muy bien, pero tenían una dificultad y es que no se iban a la raíz del problema. Les presenté unas estadísticas de lo que los jóvenes de un programa que tenemos que se llama “Forma Joven” en Andalucía que son asesorías, acerca de lo que consultaban. Hay una diferencia de lo que consultaban los chicos con respecto a las chicas. A las chicas les interesaban las relaciones sexuales, ampliar los conocimientos sobre sexualidad, el embarazo, la píldora del día después, los métodos anticonceptivos. A los chicos no les interesa nada de eso. Lo que les interesaba son temas de identidad sexual, los miedos, las fobias que tienen que son bastante más acentuadas que en las chicas. A ellos les cuesta bastante más entender la diversidad sexual y otra cosa que destacaba, es que a los chicos les interesaban las disfunciones sexuales porque en la relación sexual, el hombre se siente el conductor del encuentro; no solamente los jóvenes sino todos. Ellos piensan que son responsables de darle placer a la mujer. Hay una frase que acuñó Marañón que dice: “no hay mujer frígida sino hombre inexperto”. Según ese esquema las mujeres son tontas.

El modelo que tenemos es un modelo genitalizado, un modelo falocrático, un modelo de conducción masculina en las relaciones sexuales; un modelo productivista y gimnástico donde hay notas que sacar, pero sobre todo de la parte masculina que se sienten responsables. Por eso les interesa a los chicos las disfunciones más que los embarazos.

La capacidad de adicción a la adrenalina de los jóvenes, en la adolescencia es bastante alta, luego con los años va disminuyendo, pero en la adolescencia es muy alta y cuando tú le avisas a los chicos que hay peligros, lo que estás haciendo es incitándolos más que otra cosa. Tenemos que comprender qué es lo que ocurre dentro de las mentes en las personas jóvenes.

Me planteaban en una radio, ¿hacer educación sexual incita a los chicos? Y yo me preguntaba: ¿Pero qué persona puede ser tan necia que pueda pensar que a los chicos hay que incitarlos? A ellos no hay que incitarlos, están incitados por su propia interioridad, pero también por una serie de mensajes que vienen de fuera y que vienen por las redes sociales, por internet, por los medios de comunicación. Lo que tenemos que ser es responsables y hacer que esos mensajes y esos impulsos que tienen, desde el principio, lo podamos hacer digeribles. El modelo genitalizado que tenemos, es el modelo que produce los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual y estamos con un mensaje eminentemente preventivista. Lo que hay que hacer es cambiar el modelo, por uno más holístico, más integrador, con más libertad. La libertad existe. No se le pueden poner puertas al mar. A los chicos hay que darles conocimientos para que puedan elegir con madurez, para que puedan elegir más cosas que simplemente un coito.

Esta prevención siempre es manejada desde una cultura de riesgo, ¿por qué este enfoque?

No podemos dejar de prevenir eso que es un problema, pero no se puede unir permanentemente sexualidad con riesgo sino más bien uniéndolo a las capacidades. Capacitar a las personas para que puedan elegir muchas más opciones porque si la única opción que les estamos ofreciendo es la opción genital, estamos trasmitiendo sexualidad igual peligro. Desde cualquier concepción ideológica religiosa cuando tú haces una educación sexual holística choca menos. Si tú capacitas corporalmente a los jóvenes, me refiero hacer expresión corporal, bioenergética, les estoy enseñando que la piel es el órgano sexual más importante que tenemos. No tiene que pensar sólo en el coito para sentir que está haciendo unas relaciones sexuales sino que acariciarse, tomarse de las manos, abrazarse, sentirse o decirse cosas, intercambiar sentimientos; es decir, ampliar el espectro.

También este discurso de salud sexual suele estar anclado a un grupo etáreo determinado..

Ese es el otro error. Yo he sido director de la estrategia de salud sexual del gobierno de la Junta de Andalucía y en este cargo he tenido la oportunidad de ampliar ese rango. Hemos hecho una estrategia dirigida a personas mayores, a personas con discapacidad, a padres y madres y a personas con enfermedades crónicas. Ha sido altamente satisfactorio. Por ejemplo, las personas con enfermedades crónicas, una mujer con un cáncer de mama y todos sus trayectos, ¿quién ayuda a esas mujeres con su sexualidad? La sexualidad tiene una fuerza rehabilitadora. Por ejemplo, las personas que tienen adicciones cuando tú les ofreces un camino como la sexualidad, estas personas empiezan a vivir, empiezan a tener otros objetivos.

En ese camino a la igualdad no se puede dejar fuera a los hombres. En Occidente vivimos una sexualidad que se vive más en imperativo que en sustantivo. De niños nos dicen sé hombre y en eso va una carga terrible de la obligación. De no mostrar debilidades y por tanto, no ser capaces de demostrar sentimientos, poder llorar, mostrar emociones, eso es terrible para los hombres. Eso nos hace bastante más rígidos, más agresivos.

¿Cómo abordar la sexualidad a través de las Tics y la enseñanza en E Learning?

Me decían en algún ministerio que iban hacer una formación online para unas 2000 personas. Eso ya lo hemos hecho. Lo que hacemos después del curso es aplicar un test para ver si hemos cambiado las actitudes, para ver si hemos cambiado la satisfacción de las personas que se han formado. El constructo es primero dar conocimientos del hecho sexual humano, segundo dar cuenta de los comportamientos y del modelo de relaciones sexuales que tenemos montado y hacer un conocimiento crítico, casi de humor, como riéndonos de este comportamiento porque realmente es para reírse de lo que hacemos, de lo que pensamos cuando estamos teniendo relaciones porque hay vergüenza, hay miedo escénico, pero también hay una gimnasia física y mental. El hombre tiene que tener una erección y luego tiene que mantenerla y no quiero decir la lista de cosas que salen cuando he hecho terapia, la cosas que me han contado los hombres para no eyacular. Pero la mujer también se siente en la obligación de tener un orgasmo.

Hay una gimnasia mutua y cada uno con su película. En España, el 60% de mujeres alguna vez en su vida han simulado un orgasmo, no se aquí en Ecuador. Son como escenas y notas a sacar, entonces ese modelo hay que deconstruirlo, y dejar las piezas, enseñar a montar el rompecabezas cada uno a su aire y montarlo un día así, y otro día de otra forma. Luego damos también conocimientos y actitudes, actitudes ante la libertad, la equidad de las personas entre hombres y mujeres, entre distintas formas de vivir la sexualidad. Porque la diversidad no es un derecho es un hecho, tan hecho es como que todas las personas somos sexuadas, sexuales y eróticas de forma única e irrepetible y eso científicamente está comprobado, por tanto, alguien que no admita la diversidad sexual es como admitir que el cielo lo veo de color azul.

Esta diversidad debe admitirse como un hecho enriquecedor no como una amenaza y en eso tenemos que trabajar también la educación sexual y por supuesto en las actitudes ante la equidad y la libertad no sólo entre hombres y mujeres y las diversas formas de vivir la sexualidad sino todas las personas sea cual sea su condición. Personas, sea cual sea su modelo estético, en una sociedad que nos apabulla, donde cada vez es más difícil ser guapo o guapa; hay que ampliar el gusto, hay que ir más allá de ese modelo que nos imponen desde los medios de comunicación y desde la cultura, y eso también hay que trabajarlo con los jóvenes, con los mayores y con todos los colectivos. Y por último que aprendamos a tener un cuerpo con ritmo, con intercambio de energía fácil, para desbloquear la piel.

Por otro lado, ¿nos enseña alguien a vivir en pareja? Cuando firmamos un contrato de convivencia legal o no legal tiene una letra pequeña que nadie se estudia y que luego te encuentras con problemas que no esperabas. Vivimos en una cultura que lo que predomina es el amor – pasión porque literariamente nos lo han puesto así, todas las historias, todos los cuentos acaban en… fueron felices y comieron perdices, pero luego el amor – feliz no es novelable. Cada vez la gente quiere llevar el amor – pasión más allá, pero lo que se llama amor consumado acaba siendo consumido por la rutina, por el no saber amar, no saber construir un amor maduro a base de la comprensión, de la resolución de conflictos, en base a ver lo positivo en el otro, compartir, a base de vivir una sexualidad mucho más poliédrica. Claro todo eso significa educación sexual.

ManuelLMatheuEl profesor español Manuel Lucas Matheu lleva cerca de 18 años ejerciendo como médico de familia y gestor sanitario en Andalucía, España. Es master y doctor en Sociología, Presidente de la Sociedad Española de Intervención en Sexología (S.E.I.S.), Secretario General de la Academia Internacional de Sexología Médica (A.I.S.M.) y Miembro de la Comisión Académica del Máster Oficial Sexología de la Universidad de Andalucía. Autor de numerosas investigaciones y libros sobre temas de salud sexual. 

Usted que ha estudiado la cultura sexual de algunos países, ¿qué diría de Ecuador? ¿Cómo estamos en la tema de sexualidad frente a otros países de la región?

Realmente no he hecho un estudio serio de campo en Ecuador. La impresión que tengo es en relación a la cultura sexual en España. En Ecuador el discurso está bastante más reprimido y eso contrasta con una bastante menos represión corporal. En España el discurso sexual es más fácil, se tiene menos objeción para hablar de sexualidad, pero lo corporal es distinto. Las personas en Ecuador cuando te dan un abrazo lo notas, sientes que el abrazo es mucho más afectivo. Hay una pequeña contradicción entre lo que es el discurso y las ciertas dificultades que hay para hacer ese discurso. He visto por ejemplo asociaciones de nudistas, pero que en el acercamiento corporal son de lo más rígidos, un discurso corporal muy visual pero luego poco práctico.  

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