Pronunciamiento de la Sociedad Argentina de Hemato-Oncología Pediátrica sobre tóxicos ambientales


Publicado: 24-06-2015

La violenta irrupción de la industrialización en la producción agrícola y minera en Argentina ha generado cambios de gran envergadura a nivel cultural, social y medio-ambiental y no disponemos de ninguna evaluación prospectiva para el mediano y largo plazo.

Los protagonistas más poderosos de la producción agrícola han manifestado una resistencia secular a que se regulen sus actividades, así como al pago de debidos impuestos y retenciones. También se resisten a que se les cuestione el uso masivo de agro-tóxicos sin el menor cuidado por el entorno y la salud de sus semejantes.

Se advierte un doloroso cambio cultural en el mediano productor que le ha perdido el respeto a la tierra que sus padres y ancestros supieron amar y cuidar.

El propietario de unas decenas de hectáreas puede ahora elegir arrendar sus tierras al mejor postor y desentenderse del maltrato al que van a ser sometidas. El cambio cultural involucra también a pequeños productores, chacareros y peones,
quienes no escapan a la influencia del dulce monstruo de la globalización y son capaces de desmalezar con glifosato alrededor de sus propias viviendas en lugar de empuñar una guadaña o una bordeadora.

La llamada “silo-bolsa” repleta de alimento, es ahora utilizada como una suerte de caja de seguridad o para la especulación financiera atenta a los vaivenes de la Bolsa de Cereales de Chicago. Otro exponente del monstruo dulce de la globalización.

Nos vemos obligados a señalarlos riesgos que conllevan estas prácticas tan irresponsables como despiadadas.

Cualquier producto reconocido como tóxico biológico constituye una amenaza para todo ser vivo hasta que se demuestre lo contrario y se de muestre en forma irrefutable…

Resulta alarmante el uso masivo de productos tóxicos promocionados como “avances tecnológicos” y que se fumigan desaprensivamente en mezclas de dosis crecientes que combinan herbicidas con insecticidas. El riesgo se potencia enormemente si además estos tóxicos se utilizan dispersándolos por vía aérea.

Estos tóxicos atentan contra la biodiversidad y los equilibrios ecológicos al eliminar masivamente especies vegetales y animales que están ligados por una interrelación armoniosa para la cual fueron necesarios millones de años de evolución.

Existen pruebas sobre los innumerables efectos tóxicos de los productos destinados a uso como herbicidas e insecticidas muchos de ellos con riesgo de alterar señalizaciones reconocidamente involucradas en la oncogénesis así como de originar mutaciones y eventualmente el desencadenamiento de enfermedades malignas.
El uso de “silo-bolsas” genera riesgos adicionales. El almacenamiento de granos en condiciones de humedad, calor y contacto con roedores promueve la proliferación de hongos productores de anatoxinas, categorizadas por la IARC como conocidos carcinógenos humanos desde 1993. Las aflatoxinas no sólo son riesgosas por ingestión directa de los granos contaminados, también por exposición respiratoria y de contacto entre los trabajadores que intervienen en su manipulación y transporte.
Además las aflatoxinas se acumulan en tejidos y en la leche de los animales alimentados con granos contaminados con estos tóxicos.
El carcinoma hepático es el paradigma de los tumores malignos asociados a la exposición a aflatoxinas.

La minería a cielo abierto, que usa millones de litros de agua pura de cursos superficiales en sus procesos de concentración de minerales, ocasionan la presencia de metales pesados en sus efluentes, que luego desembocan en ríos de mayor envergadura que proveen de agua para el consumo a diversos pueblos y ciudades. Todos los metales pesados se acumulan en los tejidos y son tóxicos a nivel renal, neurológico, hematológico, etc. y tienen también potencial carcinogénico en el largo plazo por mecanismos directos e indirectos.

La Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos (decreto 21/2009), se expidió exclusivamente sobre el glifosato a través del Consejo Científico Interdisciplinario creado en el ámbito del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. En las conclusiones puede leerse: “Se requiere la ejecución sostenida en el tiempo de estudios exhaustivos de
laboratorio y de campo, que involucren tanto a los formulados conteniendo glifosato, como así también su(s) intención(es) con otros agroquímicos, bajo las condiciones actuales de uso de nuestro país, para alcanzar una conclusión definitiva sobre la toxicidad para la salud humana”. “En Argentina no existen suficientes datos sobre los efectos del glifosato en la salud humana, por lo cual seria importante promover la realización de los estudios pertinentes.”

No podemos esperar que la exposición a tóxicos ambientales impacte finalmente en un aumento estadístico en la epidemiología del cáncer.
Entonces será demasiado tarde.

Por todo lo expuesto esta Sociedad Argentina de Hemato-Oncología Pediátrica se pronuncia en favor de:

La prohibición inmediata de toda fumigación aérea de tóxicos biológicos.
Promover la toma de conciencia de la población sobre la realidad de la exposición a tóxicos industriales dispersados en el ambiente.
Elevar a la autoridad pública la necesidad de realizar estudios sobre el impacto de tóxicos ambientales y la instrumentación de una política de estado que proponga estudios toxicológicos y epidemiológicos a la vez que promocione alternativas de
procesos de producción más saludables y asuma una regulación estricta de estas actividades.

Pedro Zubizarreta
Presidente
Buenos Aires, 13 de abril de 2015

1. 13th Report on carcinogens, United States National Toxicology Program, Department of Health and Human Services Public Health Service 2014, http://ntp.niehs.nih.gov/go/roc13.
2. IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks of Chemicals to Humans http://monographs.iarc.fr/index.php.

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