En memoria de Sebastián


Publicado: 24-03-2013

Por Ricardo Buitrón

¿Cuántos ciclistas más deben morir para que las cosas cambien?

Sebastián Muñoz murió atropellado por un conductor que, para variar , se dio a la fuga. Sebastián no solo enfrentaba la prepotencia diaria de los conductores desenfrenados en la ciudad, el riesgo de andar en bici, sino que era uno de esos quijotes que en sus caballitos de acero luchan para que los ciclistas puedan hacer de la bicicleta algo más que un medio de transporte: un medio de vida, con todo lo que ello implica. Sebastián fue uno de los mentalizadores y constructores de Andando en Bici Carajo 1), uno de los colectivos urbanos de Quito que construyen a punta de pedal una práctica política diferente.

Quito se llena de bicicletas blancas en memoria de los ciclistas atropellados, Pablo Lazzarini, Salome Reyes, Vinicio Ortiz, Gabriela Mejía suman la lista de ciclistas fallecidos en las calles de la capital en los últimos años. [2] Ciclistas atropellados como Martín, Pablo, Francisco, Alexis, Paúl, solo para nombrar algunos, enfrentan aún secuelas de los accidentes.

Reclaman los colectivos de ciclistas, y con justa razón, que este crimen no quede en la impunidad, son varios los casos en los que las víctimas se convierten en culpables, por acción diligente de policías y partes policiales amañados, de jueces cómplices del poder de transportistas y conductores con influencias, procesos que se dilatan con el tiempo, sobre todo si la víctima no es pariente de algún importantefuncionario público[3].

Quito es una ciudad hostil para peatones y ciclistas. Las políticas públicas que privilegian al auto particular por encima del ser humano y de lo público, refuerzan esta actitud, y las tibias y timoratas acciones municipales no contribuyen para cambiar esta realidad.

Se construyen ciclovías al apuro y a medias, pintadas pero sin segregar el espacio para garantizar la seguridad de los ciclistas frente a los automovilistas, y tampoco hay cruces adecuados. Se pasa por encima de los nuevos marcos normativos, que establecen la obligatoriedad de construir junto con nuevas vías, espacios para favorecer la movilidad alternativa. Los presupuestos para obras peatonales y de ciclovías, para mejorar la convivencia urbana, son mínimos comparados con los presupuestos para favorecer la circulación vehicular particular y las mega-obras.

Las campañas de propaganda municipal son más para resaltar las grande obras urbanas, que para crear una cultura de respeto al peatón y al ciclista. Claro, seguramente porque no dan réditos políticos. Los recursos necesarios no fluyen en la misma magnitud que para las obras emblemáticas del municipio. Es que no está en sus prioridades.

En la ciudad no se puede circular con seguridad, ni a pie ni en bicicleta: hay automóviles parqueados en las veredas; parqueados en las ciclovías; nadie para en los pasos peatonales; los tiempos de los semáforos son sincronizados para el auto, el peatón que cruce si puede; los autos que viran a la derecha no paran; no se respetan los semáforos; las motos invaden los cruces peatonales; hay exceso de velocidad; automóviles públicos y privados invaden los carriles exclusivos de buses; y no hay quien frene el abuso y amenaza del conductor privado y público, del transporte público, de la propia policía.

A pesar de la lucha y propuestas de los colectivos de ciclistas y peatones, de los manifiestos, demandas, marchas, plantones, de las comisiones creadas y las varias reuniones con autoridades municipales, y de ahí los compromisos asumidos, las políticas públicas no avanzan con la misma velocidad que los discursos.[4]

¿Cuántos ciclistas más deben morir para que las cosas cambien? Necesitamos en la ciudad seguridad para peatones y ciclistas, no acciones parches, que no respondan solamente a situaciones coyunturales. Demandamos un cambio verdadero de concepción de movilidad en la ciudad, en donde se siga la máxima transeúnte: primero están los peatones, luego los ciclistas, el transporte público, y por último el automóvil, que en ese orden de respeto y prioridad, puedan entrar en convivencia.

El modelo de ciudad que se construye, que nos llena de autopistas, que nos acelera, es el mismo que nos quita el espacio, que nos aleja, que nos contamina. Queremos una ciudad a escala humana.


[1] Andando en Bici Carajo ABC. http://andandoenbicicarajo.wordpress.com/2013/03/22/unodenosotros-murio/

[2] No hay estadísticas precisas. Según la Dirección Nacional de Tránsito DNT en 2008 135 ciclistas fueron atropellados en Quito. En el 2009, hasta octubre 124 accidentes y tres fallecidos. Pero según las organizaciones existe un subregistro, estas tienen cifras más altas.

[3] Caso de Vinicio http://andandoenbicicarajo.wordpress.com/2009/10/13/convocatoria-bicicleter-para-acompanar-a-la-familia-de-vinicio-ciclista-asesinado-a-la-audiencia-en-el-juicio-contra-mafia-de-buserosfausto-vizuete-parte-falso-juez-corrupto/

[4] http://www.ciclistasurbanosuio.com/2012/04/30/manifiesto-y-demanda-por-respeto-y-seguridad-hacia-los-ciclistas-en-el-dmq/. El año pasado en una reunión con el Defensor del Pueblo Ramiro Rivadeneira, los ciclistas le presentaron una propuesta, con plano incluido, para que en homenaje a Pablo Lazzarini se transforme la Avenida de los Shyris en una vía amigable para los peatones y los ciclistas, se comprometió a presentarla al municipio de Quito, pero no, no es prioritaria, no está en la agenda defensorial.

 

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