Historia del antiguo Hospital San Juan de Dios


Publicado: 13-01-2013

Por Germán Rodas Chaves

Tomado de Diario La Hora del día 6 de enero de 2013

La consolidación del orden colonial en América demandó, entre otras cosas, que se crearan centros asistenciales y caritativos en el entorno de una política preocupada por la salud y, de manera especial, por las enfermedades de quienes habitaban los territorios españoles de ultramar. Tales centros, debido a las características del desarrollo de la historia de las ideas se convirtieron, en ese momento, en centros para cuidar el “buen morir” de las personas.

En este entorno se fundó en Quito, con el patrocinio de la Corona, el Hospital Real de la Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo, suceso ocurrido en 1565. Desde entonces hasta 1974, momento de su cierre, el Hospital fue parte de nuestra ciudad y de sus avatares no solamente referidos a la asimetría salud-enfermedad, sino a la evolución  de las ideas y a la construcción de la historia de la salud en el país.

El Hospital al que desde el siglo XlX, se lo llamó como San Juan de Dios -y que fuera conocido en diversos momentos con nombres distintos, como Hospital Real, de los Pobres, de Nuestra Señora de la Caridad, de los Betlemitas, de los Belermos- guarda entre sus muros parte de la historia de la ciudad y de sus habitantes; los progresos que en el mundo de las ciencias de la salud, particularmente de origen occidental, fueron desarrollándose al paso de generaciones de médicos cuyos conocimientos, sistemas curativos y progresos farmacológicos dejaron la impronta del cambio cualitativo de la medicina individual y social.

 

Sobre estas realidades y otras, muchísimas otras, nos dan cuenta dos volúmenes de investigación titulados “Historia del Antiguo Hospital San Juan de Dios” que han entrado en circulación, hace poco, gracias a la edición que de los mismos efectuara el Instituto Metropolitano de Patrimonio de la ciudad de Quito.

El primer volumen de algo más de 300 páginas, trabajado por los historiadores Jorge Moreno Egas y Nancy Morán Proaño se refiere a la vida del Hospital entre 1565 y 1830, es decir, desde su aparecimiento en la colonia hasta los momentos del inicio de la República; mientras el segundo volumen, cuyo trabajo corresponde a las historiadoras Silvia Benítez Arregui y Cecilia Ortiz Batallas, también de alrededor de 300 páginas, abarca el periodo Republicano, 1830- 1974, y, en tal contexto, a los últimos años de vida del Hospital.

Un esfuerzo editorial importante, pero ante todo un trabajo de investigación de enorme calidad y trascendencia del que me he alegrado a propósito de los afanes a los cuales me hallo dedicado en el Taller de Historia de La Salud en el Ecuador de la Universidad Andina.

Los dos volúmenes constituyeron un auténtico obsequio de navidad, de aquellos que nos estrujan el alma, que debo agradecer a mi amigo el talentoso historiador e investigador Jorge Moreno Egas, coautor de esta obra de impacto. Su satisfacción, cuando me comentara la publicación de la obra, es, adicionalmente, de todos quienes podemos abrevarnos en este trabajo de notoria seriedad académica que nos permite recorrer la vida de una Institución fundamental en la ciudad de Quito.

Adicionalmente, quien se adentre en la lectura y en el estudio que nos proporcionan estos volúmenes, deberá cumplir este empeño a sabiendas que no solamente conocerá sobre una institución emblemática de Quito, sino que, y este es otro de los méritos de este trabajo colectivo, podrá comprender respecto de las características de las sociedades que dieron cabida a la existencia y a la desaparición del Hospital. 

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