Efraín Beltrán, director del Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM), nos habla sobre el impacto del proyecto “Manejo innovador basado en la comunidad para la prevención del dengue con enfoque ecosistémico” presentado en la capital orense. 
 


¿Cuál es la situación actual del dengue en la provincia?

Nosotros tenemos iguales riesgos, pero a diferencia de otras provincias, contamos con la información de los subcentros más lejanos; mientras que la provincia del Guayas registra la información de los hospitales más grandes. Vemos que hay mayor subregistro en otras provincias. En el caso de paludismo, El Oro tiene menos casos y vemos que Perú, por ejemplo, tiene 10 veces más que nosotros. Pero es la organización la que nos ha permitido tener una red de laboratorios, el control de las posas, la participación de la comunidad y de las autoridades.
 


En comparación con otras provincias del Ecuador, El Oro no registra casos graves de dengue. ¿A qué se debe esto?

Si hablamos de casos graves y muertes El Oro no tiene registros, pero en casos clínicos tenemos más tasa. Sin embargo, la comunidad ha tomado conciencia de la importancia que tiene ir a un subcentro de salud cuando presentan fiebre y síntomas de dengue. Esto nos permite conocer dónde está el problema y hacer la intervención. La comunidad ha comprendido la importancia de acudir tempranamente al subcentro de salud para que la enfermedad no se complique, como si ocurre en otras provincias.
 


¿Cómo evalúan esta primera fase del proyecto? 

Primero tener a los individuos concientes del problema y que vayan asumiendo su rol en la prevención y control; también que los equipos de salud poco a poco se vayan involucrando en el trabajo de la comunidad porque se dice participación comunitaria pero no se profundiza en este término.

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La organización barrial en la lucha contra el dengue


Publicado: 04-03-2012

Efraín Beltrán, director del Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM), nos habla sobre el impacto del proyecto “Manejo innovador basado en la comunidad para la prevención del dengue con enfoque ecosistémico” presentado en la capital orense. 
 


¿Cuál es la situación actual del dengue en la provincia?

Nosotros tenemos iguales riesgos, pero a diferencia de otras provincias, contamos con la información de los subcentros más lejanos; mientras que la provincia del Guayas registra la información de los hospitales más grandes. Vemos que hay mayor subregistro en otras provincias. En el caso de paludismo, El Oro tiene menos casos y vemos que Perú, por ejemplo, tiene 10 veces más que nosotros. Pero es la organización la que nos ha permitido tener una red de laboratorios, el control de las posas, la participación de la comunidad y de las autoridades.
 


En comparación con otras provincias del Ecuador, El Oro no registra casos graves de dengue. ¿A qué se debe esto?

Si hablamos de casos graves y muertes El Oro no tiene registros, pero en casos clínicos tenemos más tasa. Sin embargo, la comunidad ha tomado conciencia de la importancia que tiene ir a un subcentro de salud cuando presentan fiebre y síntomas de dengue. Esto nos permite conocer dónde está el problema y hacer la intervención. La comunidad ha comprendido la importancia de acudir tempranamente al subcentro de salud para que la enfermedad no se complique, como si ocurre en otras provincias.
 


¿Cómo evalúan esta primera fase del proyecto? 

Primero tener a los individuos concientes del problema y que vayan asumiendo su rol en la prevención y control; también que los equipos de salud poco a poco se vayan involucrando en el trabajo de la comunidad porque se dice participación comunitaria pero no se profundiza en este término.


Ustedes han insistido que la fumigación en los hogares no es la solución al problema… ¿Qué otras acciones se pueden tomar?

Si algunos dirigentes continúan pidiendo la fumigación es porque a nivel superior se da ese mensaje y también porque cierta prensa insiste en esto, siempre preguntan si las autoridades han fumigado sus casas. Por eso en nuestros talleres les llevamos el mensaje de que la fumigación es posible, pero es tan sólo una parte para resolver el problema porque esto solo mata el mosquito adulto. Lo que no se sabe es que cada mosquito vive 30 días, pero antes puede crear 1.500 huevos. Entonces la fumigación permite hacer control y la prevención es el control de criaderos.
 


Se habla de un nicho ecológico en esta provincia…

Existe un nicho ecológico conformado por los cantones Pasaje, Guabo y Machala que comparten la misma planta de agua que es ineficiente. A veces estos cantones están 5 o 6 semanas sin agua, eso hace que la gente tenga que acumular grandes cantidades de líquido vital. Lo que se ha ofrecido desde las instancias gubernamentales es tener una buena planta de agua para los tres cantones donde se asienta una zona agroindustrial muy fuerte con la producción de banano, cacao, entre otros productos. Además, el clima y la gran movilidad que existe en la zona, pues están a 20 minutos de distancia.
 


En medio de estas condiciones, ¿cuál es la relación entre el modelo de agroindustria y las enfermedades transmisibles?
Los estudios establecen que hay una inequidad, por ejemplo, en la distribución del agua. Nos preguntamos por qué existen más criaderos en tanques bajos y esto se da porque ellos no tienen agua por tubería y deben comprar a los tanqueros; pero esta agua es diez veces más cara porque cada tanque de 200 litros cuesta 1 o 2 dólares. Mientras que en el centro una cisterna de 1.200 litros cuesta lo mismo. El problema es que en esos tanqueros también pueden venir las larvas. Esto nos da una buena herramienta para enseñar equidad a los municipios y que se preocupen más por la comunidad.
 

Dado que la voluntad política es también clave en el control de la enfermedad, ¿cómo fortalecer las leyes sanitarias nacionales?
Ahora existe una gran oportunidad y es que los municipios son autónomos. Si nosotros con este proyecto comenzamos a organizar a la comunidad, luego desde los propios municipios surgirán sanciones para las familias que tienen criaderos en sus casas y vamos a tener la presión hacia los Municipios para que se creen esas políticas públicas.
 

¿Cómo promover estas iniciativas?

Tenemos el proyecto de trabajar con escuelas. Si luego demostramos que esto funciona, que los niños/as son buenos vigilantes “epidemiológicos” o de la salud, creo que podemos ser escuchados para introducir en la currícula escolar este módulo de control de enfermedades vectoriales.

Efraín Beltrán, director del Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM), nos habla sobre el impacto del proyecto “Manejo innovador basado en la comunidad para la prevención del dengue con enfoque ecosistémico” presentado en la capital orense. 
 


¿Cuál es la situación actual del dengue en la provincia?

Nosotros tenemos iguales riesgos, pero a diferencia de otras provincias, contamos con la información de los subcentros más lejanos; mientras que la provincia del Guayas registra la información de los hospitales más grandes. Vemos que hay mayor subregistro en otras provincias. En el caso de paludismo, El Oro tiene menos casos y vemos que Perú, por ejemplo, tiene 10 veces más que nosotros. Pero es la organización la que nos ha permitido tener una red de laboratorios, el control de las posas, la participación de la comunidad y de las autoridades.
 


En comparación con otras provincias del Ecuador, El Oro no registra casos graves de dengue. ¿A qué se debe esto?

Si hablamos de casos graves y muertes El Oro no tiene registros, pero en casos clínicos tenemos más tasa. Sin embargo, la comunidad ha tomado conciencia de la importancia que tiene ir a un subcentro de salud cuando presentan fiebre y síntomas de dengue. Esto nos permite conocer dónde está el problema y hacer la intervención. La comunidad ha comprendido la importancia de acudir tempranamente al subcentro de salud para que la enfermedad no se complique, como si ocurre en otras provincias.
 


¿Cómo evalúan esta primera fase del proyecto? 

Primero tener a los individuos concientes del problema y que vayan asumiendo su rol en la prevención y control; también que los equipos de salud poco a poco se vayan involucrando en el trabajo de la comunidad porque se dice participación comunitaria pero no se profundiza en este término.

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