Campos de acción e incidencia


Desechos, ecología política y salud

Frente a los discursos hegemónicos que desde la ecología conservacionista o desde la ecología mercenaria, han apostado por las tecnologías de especialidad (rellenos sanitarios, coprocesamiento, incineradores y mecanismos de desarrollo limpio) como solución a la crisis doble (cualitativa y cuantitativa) de los desechos sin cuestionar el modelo de desarrollo, proponemos una aproximación de ruptura que parte de la comprensión de los desechos, no como una mercancía regulable por el mercado, sino como el resultado final de un proceso metabólico fisurado y malsano. La crisis de los desechos es el espejo de las relaciones violentas y asimétricas entre sociedades capitalistas explotadoras y sus naturalezas depredadas, sociedades cuyos modelos productivos y reproductivos, así como sus relaciones de poder, se fundan en las inequidades y la subsunción formal y real de la naturaleza, del trabajo, del consumo y por ende de los desechos al capital. De esta crisis devienen serios procesos de conflictividad social estructural: despojo, desterritorialización, territorios en sacrificio que a su vez se expresan en graves impactos en la salud de los ecosistemas, de las comunidades, de las familias y de las personas. El eje: “Desechos, ecología política y salud” apuesta por un cambio radical de modelo, el cese de los extractivismos, el rechazo a las tecnologías perniciosas, el cambio de los modos de producción, el decrecimiento económico gradual (producir menos y distribuir más y mejor, producir limpio), el boicot al sobreconsumo, el compostaje, la reducción, regulación y prohibición de materiales no reciclables, la responsabilidad extendida al productor, el fortalecimiento de experiencias reparadoras de la relación sociedad naturaleza, la agroecología, la agricultura urbana, así como la implementación de políticas públicas para el fortalecimiento de la soberanía alimentaria, energética y tecnológica.

Aceleración y extractivismos (agroindustria, minería, petróleo, agua y ciberespacio)

La acumulación de capital ha girado hasta hace poco alrededor de la extracción intensiva, masiva y monopólica de recursos naturales. El extractivismo ha operado principalmente en la agroindustria y pecuaria, silvicultura, pesca, minerales-metales, y sistemas de explotación de la biota. Con el siglo 21 la cuarta revolución industrial abrió la aceleración hacia la convergencia de usos productivistas de nuevas tecnologías. Un conjunto de aplicaciones en robótica, nanotecnología, biotecnología, operaciones de “big data”, hipermedia e inteligencia artificial constituyen un poderoso arsenal extractivista. La tecnología aplicada al lucro trastorna el metabolismo sociedad-naturaleza en la explotación petrolera por fractura hidráulica y la minera robotizada , sensores remotos y biolixiviación. Pero las nuevas esferas de mega negocios se recaen ahora en aceleración informática-comunicacional; plataformas digitales (“big data”) y postrabajo; biología artificial e ingeniería genética; monopolio del espacio cibernético y mercantilización de la vida privada e internet de las cosas (“I oT”); inteligencia artificial sobre algoritmos corporativos que refuerzan la extracción y la inequidad. A los clásicos impactos de contaminantes tóxicos, estrés, creciente desigualdad y cambio climático se suman ahora potentes vías de aceleración.
De ese modo tanto en la realidad directa como en el ciberespacio se reproducen y expanden relaciones sociales y modos de vida malsanos que nos exponen a nuevos y masivos patrones de exposición y vulnerabilidad tanto en humanos como en los ecosistemas.

Geografía crítica, territorio y salud

La estructura de los territorios no puede entenderse sin analizar y reflexionar sobre el proceso socio-histórico de las relaciones metabólicas sociedad – naturaleza, abordadas desde la multiescalaridad tempo-espacial y la pluralidad temática. Este eje tiene como categoría de reflexión y análisis el territorio, las territorialidades, espacialidades, paisajes y todas sus acepciones: en síntesis, los espacios sociales complejos, dialécticos y dinámicos, construidos y reconstruidos socialmente, con representaciones y significados diferenciados, en donde se imbrican procesos sociales, económicos, políticos, ambientales y culturales. Las líneas de investigación que se articulan a este eje (geografía crítica, territorio y salud), son todas las investigaciones en las cuales las categorías, espacio, territorio, y todas sus acepciones, permitan leer las realidades desde las ciencias críticas: crítica desde lo ético, ontológico, epistemológico y de praxis Este eje pretende articular reflexiones y pensamientos desde las miradas plurales y, a partir de nuestra realidad, generar propuestas de territorios de vida, basadas en la discusión y el diálogo, entre los tomadores de decisión, academia, y organizaciones sociales, entre otros. La reflexión y diálogo plural e intercultural desde posturas críticas (geografía, epidemiologia, economía política, ecología política, entre otras), permitirá construir espacios de vida saludable y de libertad, que se contrapongan a los paisajes de inequidad, segregación y muerte, que se producen y reproducen socialmente en el modelo geo-histórico de acumulación del capital, y que han sido justificados por las geografías cartesianas funcionales y subordinadas a las lógicas de poder y de acumulación actual.

Terapias integrativas y procesos de salud no alopáticos

El eje Terapias integrativas y procesos de salud no alopáticos, expresa la sabiduría de los conocimientos basados en el respeto a la integración entre corporeidad y entornos; entre modos de conocer y de hacer que no separan el afecto y las ideas de los sentimientos en aras de la objetividad. Es el resultado de un entendimiento de los mundos de otra manera, basado en pensamientos que producen conceptos y categorías propias sobre el movimiento y transformación constante de las energías vitales yang y yin. Propone atreverse a habitar el mundo, no solamente de la salud, de un modo integral, complejo y multidimensional. E impulsa un movimiento transformador orientado, sentido y pensado para rebasar las propias imaginaciones y los constructos institucionalizados. Se despliega entre un campo ontológico y también político, porque tiene el potencial de cuestionar y pararse frente a la prevalencia de una práctica cultural y social que idolatra la objetividad y el racionalismo modernos. Cuestiona el encadenamiento de la salud a formas de ser y de hacer modernas, capitalistas, patriarcales, androcéntricas y eurocéntricas. Este eje de reflexión acción reflexión cultiva un pensamiento y un hacer crítico para salir de las visiones y versiones reduccionistas de todo tipo. Entreteje lienzos de interdependencia, intergeneración, relacionalidad y complementariedad entre realidades biológicas, físicas, energéticas y contextos; entre las partes y los todos; y, entre singularidades y pluralidades. Sus propuestas de docencia, investigación y vinculación con la colectividad, hacen un trenzado entre el saber, el ser, el sentir, el devenir; y, entre los diversos modos de sentipensar la salud individual y colectiva. Se identifica con otros entendimientos sobre el proceso salud que, evocan un sentido de pertenencia a otros modos de enunciación y de existencia. Propone una cosmoexistencia basada en un tejido emancipatorio hecho de informaciones, dimensiones, categorías y palabras "otras" que no congelan las realidades. Y, desarrolla investigaciones y praxis desenganchadas de las reducciones hegemónicas.

Comunicación crítica y salud colectiva

Conforme avanza el desarrollo tecnológico de la sociedad de mercado, más peso cobran los procesos de una globalización comunicacional de sentido mercantil o políticamente funcional. Es en este movimiento que reconocemos una clara tensión entre dos grandes tendencias: la expansión de formas de comunicación e imágenes de sentido conservador unidimensional; o aquellas de carácter crítico y emancipador. Estas últimas se nutren de realidades urgentes en la diversidad, se reproducen en la resistencia y se alimentan de formas de creación alternativa social y cultural.  Es así que, la comunicación crítica en salud puede ser una forma de praxis emancipadora, enriquecedora, mediadora, de ruptura, de construcción y de transformación. La comunicación crítica -estando cultural, ecológica y socialmente determinada- puede apoyar la construcción de espacios para la lucha por un vivir realmente saludable. Teorías instrumentalistas de la comunicación se reducen a la información, a la técnica o a la estética. Ven al mensaje como simple transferencia de información, y no son capaces de reconocer que los medios no son sólo instrumentos, sino el resultado de mediaciones, de la cultura humana y de procesos históricos -inmersos en estructuras de poder- que producen, transmiten y reproducen formas de realidad, identidad y pensamiento; además de formas simbólicas que pueden mercantilizar hasta el sentido de la vida. En este aspecto, existe una estrecha relación entre el logro social de un vivir saludable, con una comunicación crítica intercultural, transdisciplinaria, no pasiva, soberana, justa, ética, alternativa, creativa, estética y equitativa, que, además, no puede ser construida desde la prepotencia y la unidireccionalidad, sino junto a las voces y demandas del territorio; a sus necesidades, cultura y realidad.

Agroecología, sistemas alimentarios y salud colectiva

La Agroecología es la respuesta transformadora y revitalizadora que deviene en alternativa frente a la configuración de modelos agro-extractivos y la devastación del mundo rural. En la agroecología se expresan modos de vida - trabajo, consumo, subjetividades, gestión colectiva y relaciones con la naturaleza- que recrean y anteponen los principios de la vida frente a una acumulación indiscriminada de capital a costa de la degradación de la salud y la vida de ecosistemas. En este sentido, la solidaridad, bioseguridad, sustentabilidad y soberanía se concretan en la agroecología y la apuesta interdisciplinaria e intercultural con la que abordamos los sistemas alimentarios y la salud colectiva. El debate actual en torno a la alimentación y sus relaciones con la salud colectiva, denota la necesidad de integrar diferentes campos de conocimiento que atraviesan el fenómeno alimentario, de manera que se supere el enfoque meramente positivista de la alimentación y se trascienda a planteamientos críticos teórico - prácticos que aborden los sistemas alimentarios y sus relaciones con la salud, conectando distintas disciplinas y herramientas que permitan generar conocimientos, valores y capacidades de acción para la génesis de producción, circulación y consumo de alimentos que sustenten la vida y establezcan transiciones hacia una agricultura de la vida. Frente a las contundentes evidencias de la destrucción de distintas formas de vida y territorios debido a la globalización del agro-negocio y su concentración de poder; proponemos la interface entre los sistemas alimentarios y la salud colectiva, con énfasis en la agroecología, como herramienta útil para quienes deseen encontrar respuestas emancipadoras, elementos para una política alimentaria local y global integral y proyectos de acción y comunicación que apunten a las transformaciones urgentes en estos campos vitales para la vida en el planeta.

Uso peligroso de tecnologías y toxicología crítica

La primacía de un sistema productivo basado en la acumulación económica ha generado una sociedad tendiente al monopolio de la riqueza y de bienes estratégicos con la correspondiente exclusión de amplios grupos sociales, tanto en las ciudades como en el campo. Dicho sistema productivo se ha sustentado en un modelo de extracción económica acelerada y de crecimiento geométrico de la acumulación basado en el uso peligroso de tecnologías, un modelo energético centrado en los combustibles fósiles y paquetes productivos que incorporan la aplicación intensiva y extensiva de contaminantes, donde el uso global e intensivo de agrotóxicos y la deforestación están devastando incluso los territorios de reserva.  En la actual crisis múltiple del planeta convergen la destrucción ambiental y facilitación de pandemia, los impactos que empeoran el cambio climático, el crecimiento exponencial de la inequidad social y un sistema de gobernanza basado en el monopolio y manipulación de la información. Adicionalmente la urgencia por acelerar el sistema de acumulación ha desencadenado una búsqueda intensiva de recursos y procesos tecnológicos como la aplicación de la biología artificial e ingeniería genética, la nanotecnología, la inteligencia artificial, y el monopolio de gigantes plataformas digitales que han conseguido también la monopolización del ciberespacio y su transformación en territorio virtual de la acumulación. Son tendencias negativas para los ecosistemas y la salud humana que recién empiezan a perfilarse en el capitalismo de la cuarta revolución industrial. El eje se encamina a impulsar desde el campo de la ciencia y la tecnología, la evaluación de los peligros que encarnan estas nuevas tecnologías y además explorar la alternativas sustentables y saludables que deban darse a las necesidades de la producción y del consumo humano. Es indispensable confrontar esas tendencias con una ciencia critica aplicada a campos como la epidemiología, la toxicología, la ecología y -en general- con las diversas ciencias sociales y biológicas que se ocupan de estos problemas.

Infancia y autismo

Si bien la historia personal, se empieza a tejer desde la gestación, no se puede olvidar que ésta, hace parte de un entramado ancestral y social, que nos sostendrá toda la vida. Por lo tanto provenimos de una relación de amor del absoluto, que nos lleva a la fantástica relación con sí mismo, como cuerpo, espíritu, sentimiento, sueños, miedos que se expresan en cada vivencia. Fruto de una experiencia personal y comunitaria, porque somos en cuanto somos en los otros, por lo tanto en la relación con la otredad. Esta apertura al otro, nos lleva a descubrir el regalo de la naturaleza, y relacionarnos con ella, sentir la paz que nos proporciona, el alimento que nos nutre, y nos permite experimentar la belleza de la creación.  La relación y no acumulación de los objetos que nos permite mantener el equilibrio entre el ser y el hacer, entre el tener y el usar. Y como elemento transversal de la relacionalidad, la espiritualidad, un tema poco trabajado, y sin embargo, las numerosas investigaciones han mostrado que es la base del equilibrio de la vida. Esta perspectiva relacional nos permite comprender la infancia y sus diferentes problemáticas, ya que es la ruptura del equilibrio de los sistemas relacionales, los que producen la “enfermedad”, aquella no concebida únicamente desde el cuerpo o la psiquis, sino desde la integralidad del ser humano. Problemáticas infringidas desde afuera por las agresiones, la opresión, el consumismo, la inequidad de los recursos, y aquella interior producida por el vaciamiento del alma y del espíritu, por los miedos, el abandono, la soledad, la ruptura de la libertad y de los sueños. Una ruptura del equilibrio, que nace en la persona colectiva, y que se materializa en las relaciones, determinando parámetros impuestos para definir un cierto tipo de normalidad, rechazando las diferentes formas de ser y estar en el mundo. Una muestra de esta diversidad, es el Autismo, que interpela a la humanidad, con una nueva forma de ver y sentir, y que requiere la apertura y comprensión del ser humano, además de un acompañamiento especializado y una capacidad de reaprender continuamente, porque aquí no existen las generalizaciones, existe la identidad propia y personal.

Salud adolescente y juvenil

Este eje recoge experiencias, investigaciones, reflexiones, debates, diálogos y propuestas generadas a partir de una mirada interdisciplinaria, integral y crítica desde diversos sectores académicos y sociales, como respuesta al modelo reduccionista biomédico, hegemónico y adultocéntrico de la salud adolescente y juvenil. Nuestras miradas sobre los procesos de salud, bienestar y cuidado de adolescentes y jóvenes, se apoyan en los aportes de la epidemiología crítica y la salud colectiva, así como en los aportes de las corrientes críticas de la psicología, la sociología, la pedagogía y la comunicación.  De igual manera, se considera la presencia transversal de las tecnologías de las comunicación y las redes sociales en los espacios de socialización. En el centro de la reflexión y generación de propuestas en torno a los procesos de salud, cuidado y bienestar, están adolescentes y jóvenes con sus diversidades y especificidades. Ellos y ellas ponen voz a sus vivencias, urgencias, problemáticas, necesidades, reflexiones, acciones, demandas y propuestas de cambio y transformación de aquellos sistemas, instituciones y condiciones que les someten a situaciones de exposición y vulnerabilidad.

Interculturalidad crítica, género y salud

La construcción de un pensamiento emancipador en salud está atravesada por la necesidad de recuperar la condición emancipadora de la interculturalidad y del género, así como la construcción ética de un conocimiento emancipador. La complejidad del mundo de relaciones que determinan la vida y la salud exige un pensamiento complejo. Las diversas perspectivas epistemológicas críticas sobre la complejidad, comparten la crítica a la visión lineal positivista de la realidad en un solo plano y monocultural. La realidad abarca la articulación dinámica de diferentes tipos de fenómenos y sujetos, con sujetos históricos diversos que experimentan necesidades estratégicas específicas. Esta condición exige una perspectiva del conocimiento que recoja la riqueza y complementación de saberes. Ante la existencia de sociedades que han desmantelado las políticas de equidad y desencadenado un deterioro de los fundamentos ético culturales, se torna mandatorio incorporar una interculturalidad crítica que asegure la relación estratégica/dialógica y equitativa entre sujetos culturalmente distintos, para construir y trabajar en un nuevo y saludable modo civilizatorio. La interculturalidad crítica y el género se ubican en el centro del pensamiento anticolonial y antipatriarcal, pero además en el centro de una teoría y método del conocimiento antipositivista. No se trata de un cambio de énfasis o de aumentar los géneros en los discursos o en los textos; se trata de entender el mundo y la vida, nuestras costumbres e imaginarios, como un producto histórico de la matriz de poder, que condena y margina los saberes no hegemónicos y las diversidades étnicas, genéricas y otras. El entrecruzamiento de las diferentes modalidades de dominación para configurar las relaciones de poder vinculadas al género, la etnia, la clase social, las orientaciones sexuales, etc. marca los significados y prácticas en todos los campos del cotidiano. Esto supera con mucho las etiquetas de "salud de la mujer", "salud sexual y reproductiva" o la perspectiva instrumentalista de género en salud pública, que solamente perpetúa las subordinaciones. Se trata de recuperar las experiencias de praxis emancipadora de las luchas de género por la vida, los derechos y la salud colectiva e individual. Se trata de comprender la problemática de género en su integralidad y complejidad dando espacio a nuevas visiones y perspectivas. El eje Interculturalidad crítica, género y salud es un espacio para trabajar diversos temas, saberes, sentidos y sentires sobre los modos de conocer y de entender la salud y ser críticos con la medicalización de la vida. Será un espacio para la construcción epistemológica, la discusión metodológica y la práctica social necesaria para avanzar hacia la equidad, que trabaje las relaciones étnicas y las relaciones de género vinculadas a la salud, sea colectiva o individual.